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lunes, 27 de abril de 2015

ADAM CLARKS, UN COMIC DE LAPONE Y HAUTIERE PUBLICADO POR DIBBUKS

Adam Clarks, una de las novedades de Dibbuks de este abril y, para mi, sin duda una de las compras obligadas este mes

Hoy vengo a hablaros de este bd que hará las delicias de todos los enamorados de los "caballeros ladrones"; una sutil y equilibrada mezcla de James Bond y Danny Ocean.



No hace mucho he reseñado otros cómics con protagonistas que parecen cortados por el mismo tallo que este Adam Clarks, aunque cada uno de ellos es, como mandan los cánones, "de su padre y de su madre". Por un lado, hace un tiempo hablamos de los dos integrales que lleva publicados Dolmen de Wayne Shelton (reseñados AQUÍ y AQUÍ), un mercenario y gentleman que aúna en su persona rasgos del agente más famoso del MI6 junto con el hombre de acción que es Indiana Jones o Barney Ross, por mentar algunos. Por otra parte, una de nuestras últimas reseñas del catálogo de Aleta Ediciones fue para Bandette (reseñada AQUÍ), una super heroína, ladrona de guante blanco (en verdad es rojo) y con una filosofía muy Robin Hood del siglo XXI. Pues bien, este Adam Clarks, editado por Dibbuks, es también una mezcla de todo eso, pero con un aire más profesional que Wayne y menos picaresco que Bandette. En cualquier caso, todos los cómics que os he mencionado merecen estar en vuestras estanterías y mi intención, en ningún momento, es compararlos.


Este personaje creado por Hautière y Lapone, ambos autores con sobrada experiencia en el país vecino, dedica sus esfuerzos a robar preciosas piezas de lujo a magnates y grandes personalidades de la alta sociedad americana, pues entiende que dichas obras no merecen verse relegadas a ocupar un sitio en una caja fuerte infranqueable o a colgar de una pared, cuando sus propietarios tan solo buscan su ostentación con fines de lucimiento personal. A la vez, mantiene un papel ficticio de personaje público, miembro de esa misma sociedad y amante de sus "privilegios".

El contexto en el que nos sitúan sus autores no deja de ser curioso: Estamos en 2003, en EEUU, pero sin embargo ya existen los coches voladores y las ciudades guardan una apariencia la mar de futurista, con grandísimos rascacielos y estructuras de cristal en sus copas al más puro estilo de las ciudades superheróicas. Además, existe todavía un denso "telón de acero" entre este-oeste (comunismo-capitalismo), lo que hace que la rivalidad entre América y Rusia tenga las vías diplómaticas pendidas de un hilo. Esta "ucronía", unida a un dibujo muy cartoon (o, como dice J, muy "Laboratorio de Dexter") y una paleta en la que predominan los tonos azules y rojos hacen de este cómic de casi sesenta páginas una aventura autoconclusiva deliciosa y, por desgracia, muy breve.


Sus autores no descartan nuevas aventuras del personaje pero, hoy por hoy, en Francia no hay más que este álbum. Es un tebeo que te deja con muchas ganas de más, no solo por el protagonista en sí y su carisma, sino por la originalidad y frescura con la que está narrada y dibujada su historia. No quiero acabar la reseña sin hacer mención especial a la figura del narrador, que en este caso no se trata de ninguna voz en off, sino más bien de un "director de escena" de carne y hueso que va "pausando" las secuencias y viñetas a su antojo, a modo de "breves paréntesis", para ponernos en situación sobre el trasfondo de un personaje o contarnos algún flashback necesario. Lo dicho: toda una delicia a tamaño XL (24'5 x 32'5cm), ¡ADEMÁS!

¡La lectura enriquece el alma!

Dani S.