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viernes, 17 de abril de 2015

BOCA DE DIABLO. UN COMIC DE CHARYN Y BOUCQ PUBLICADO POR NORMA EDITORIAL

El novelista americano Jerome Charyn y el dibujante francés Francois Boucq unieron sus talentos en dos ocasiones durante la década de los 90: Para realizar la excelente La mujer del mago (que esperamos reseñar por aquí en breve) y para este Boca de Diablo, uno de los relatos más ambiciosos que se han realizado sobre la guerra fría en el mundo del noveno arte.



Boca de diablo nos cuenta la historia de "Yuri, un joven huérfano ucraniano cuyo apodo da título a la obra debido a una malformación en el labio, que cae en las manos tutelares de la KGB en pleno estalinismo, el cual le someterá a una formación intensiva para hacer de él un soldado espía de primera fila. Una vez terminada su preparación, será enviado a EEUU para combatir a Occidente en nombre de la Revolución Socialista".

Bajo esta sinopsis, Charyn nos cuenta una de las mejores historias relacionadas con el espionaje y la Guerra Fría que han llegado a este medio. El mundo del cómic no ha sido ajeno a este tipo de historias y, de hecho, uno de los máximos referentes del género es el autor norteamericano Ed Brubaker, donde de una manera u otra siempre toca el tema, mezclado en muchas ocasiones con el universo de los superhéroes. En este sentido, son muy recomendables tanto su etapa en Capitán América como la colección Sleeper (la cual va a ser reeditada en breve por parte de ECC). Otro autor y uno de los que más gusta en este blog es Greg Rucka, que también ha tocado el género en varias ocasiones, aunque desde mi punto de vista sus acercamientos están un escalón por debajo de Brubaker.


Aprovechando que ha salido el tema, me gustaría destacar dos obras fundamentales de espionaje en el mundo del cómic: la primera es El caso Sorge: Un espía de Stalin en Tokio de Isabel Kreitz, que narra los últimos meses de la carrera del periodista y espía Richard Sorge, que "predijo" el día exacto del ataque del ejército alemán a la Unión Soviética. Un cómic muy recomendable y una de las mejores muestras del género. El segundo cómic que recomiendo efusivamente es Super Spy de Matt Kindt, que narra los tejemanejes de la profesión y el día a día de esta particular forma de vida. Super Spy es sin lugar a dudas una de las mejores obras del género en cualquier formato y un auténtico manual sobre el tema, lleno de momentos que se quedarán en nuestro recuerdo.


Tras este paréntesis, vamos a continuar con lo que nos ocupa. El tomo de Norma recopila los tres álbumes que cuentan la historia de este agente del KGB. El primer álbum nos introduce en la infancia de Yuri, en su reclutamiento y su entrenamiento por parte del Partido. En los dos álbumes restantes, acompañamos a nuestro protagonista en su misión en EEUU y vivimos con él todos los problemas que tiene que afrontar. Una vez leida la historia completa tengo que decir que me quedo con el principio de la misma, el cual me dejó sentado y con muchas ganas de conocer el resto. Se puede decir que la trama va de más a menos, porque desde mi punto de vista el comienzo es sobresaliente y el resto no baja del notable, por lo que en su conjunto Boca de diablo es un cómic de 8,5 que roza el 9, aunque todo esto es cuestionable y subjetivo, evidentemente.


En cuanto al dibujo de Boucq, solo puedo rendirme ante él. El dibujante francés es uno de los mejores artistas que ha dado el medio y, probablemente, encabeza mi lista de dibujantes favoritos. Boucq es conocido por sus colaboraciones con Jodorowsky, con el que ha realizado dos colecciones: Bouncer, uno de los western más originales y personales que se han realizado, y Cara de Luna, un trabajo en el que el dibujo sobresale a un guión que puede llegar a sobrecargar. Además, a Boucq se le conocerá por la creación de Jerónimo Puchero, una mezcla entre costumbrismo y surrealismo donde el dibujante da rienda suelta a su enorme talento ilustrando situaciones de lo más pintorescas y extrañas.

En definitiva, Boca de diablo es un cómic bastante redondo, con un guión muy bien hilvanado y resuelto, sobre un género llamativo y no demasiado explotado, y con un dibujo que aún después de 20 años nos sigue sorprendiendo, lo que lo convierte, por ahora, en la mejor novedad (aunque es una reedición) que he leído en lo que va de año.

Filisk.