¡Nuestras últimas entradas!

jueves, 6 de diciembre de 2018

LA HISTORIA DEL CÓMIC EUROPEO O FRANCOBELGA: LA BANDE DESSINÉE (PARTE 1 DE 3)

¿Cuál fue el primer gran cómic francobelga? ¿Qué es el cómic europeo? ¿Quién fue el padre de la bande dessinée? ¿Cómo empezaron publicándose las viñetas en Francia y Bélgica? ¿Quiénes son los primeros nombres propios del género?

Hoy no hablo de reseñas. No hablo de actualidad. Hoy te hablo sobre los comienzos de la historia del cómic europeo.



Antes de comenzar con esta gran historia, he de dejar claro un punto a tener muy, pero que muy en cuenta.
    • Esta no es una entrada que busque relatar el origen de los tiempos de los tebeos ni la historia del cómic europeo con todo lujo de detalles. Para eso, ya están algunos libros -y muy buenos-. Lo que yo busco es arrojar algo de luz sobre el cómic europeo, relatando los hechos de su historia que a mi juicio son más importantes o llamativos, a la vez que hablo de los grandes autores franceses y belgas. Por supuesto, alguno quedará en el tintero, y para quien quiera profundizar más, al pie de la última de las entradas dejaré una pequeña bibliografía. Pero mi idea no es hacer ninguna tesis, sino satisfacer la curiosidad de los que, como yo, siempre quieren saber algo más acerca del noveno arte francobelga.
      Y dicho esto, ¡vamos con lo que nos interesa! Viajemos a principios del siglo XX...


      Mientras en EEUU los cómics como tal nacían en las tiras diarias de los periódicos o en sus suplementos para, algo más tarde, pasar a los “comic books” (grapas) en los quioscos, en Europa ese tránsito fue mucho más rápido. De las publicaciones cómicas y satíricas de finales del s. XIX, pasaron a las revistas de cómics, que en un principio también se distribuían en los kioscos. Este punto es importante, puesto que la revista ha sido EL GRAN FORMATO de cómic en Francia y Bélgica desde los albores de su historia.

      Estas revistas recopilaban entregas de aventuras cortas con otras más extensas, que se publicaban por capítulos entre un número y otro. Con una extensión de entre ocho y 12 páginas en blanco y negro aproximadamente, el tamaño o formato de dichas revistas era tabloide. 

      Más adelante, a estas revistas se las consideraría como una prepublicación, ya que las historias que mejor funcionaban se recopilarían en los conocidos álbumes europeos o francobelgas.

      Antes de dar un salto temporal, conviene matizar el término "cómic europeo". Este se refiere a cómic proveniente de Francia y Bélgica principalmente, puesto que estas fueron durante muchos años las dos más grandes industrias del cómic en Europa.

      Y ahora sí...

      ¡1929!


      Nace el que seguramente sea el personaje más mítico de la historia del cómic europeo: Tintín, del belga Georges Remi, alias Hergé. Su famoso estilo de dibujo da nombre a la llamada línea clara o bandée dessinée, nombre este último por el que también se conoce en términos generales al Cómic europeo -por algo será, ¿no?-.



      Tintín empieza publicándose en un suplemento de periódico llamado Le petiti vingtième, de tradición editorial religiosa. Lo haría así hasta 1940, momento en el cual se interrumpiría su publicación por la ocupación nazi en Bélgica. Tras la II Guerra Mundial, volvería, pero esta vez ya en la revista que llevaría su propio nombre, bajo la dirección Le Lombard. Nace la ultraconocida Revista Tintín, en donde no solo publicaría Hergé, por supuesto. En sus páginas empezarán a publicar grandes nombres que veremos más adelante, cuando lleguemos al año de su creación.


      ¡1938! 

      Este año está señalado en rojo en el calendario belga, pues es el nacimiento de una de las más grandes revistas belgas de cómic. ¡De hecho, la revista de la que os hablo se sigue publicando a día de hoy!

      Me refiero a Le journal de Spirou, editada por la editorial Dupuis, que toma su nombre del mítico botones de rojo, Spirou, creado por Rob Vel este mismo año.

      De dieciséis páginas, mitad en blanco y negro y mitad en color, esta se caracteriza por un humor más directo, caricaturesco -puesto que el público mayoritario de cómics era infantil- y espontáneo en sus aventuras respecto a las de nuestro querido reportero pelirrojo. Al estilo gráfico de los artistas que coparían sus páginas se le conocería como la Escuela de Marcinelle o Escuela de Charleroi.

      Y hablando de artistas de Le journal de Spirou, vamos a empezar ya con unos cuantos cuyo nombre está grabado a fuego en esta revista:

      André Franquin, belga. Un grande. Su nombre estará por siempre entrelazado a personajes como Gastón el gafe (1957), Modesto y Pompón (1955), que crearía para la Revista Tintín, o a su papel en la serie Spirou y Fantasio, a partir de 1946. Aunque él no fue el creador de esta último, sí sería el que la llevase al Olimpo francobelga, cambiando las historias cortas y continuos gags por argumentos más elaborados, creando míticos personajes de la serie como el Conde de Champiñac o Marsupilami

      La historia de Spirou se merece un apartado aparte: Su fundador, Rob Vel, no pudo continuar la publicación del personaje cuando fue movilizado a la II Guerra Mundial, y posteriormente herido y hecho prisionero. En ese momento (1940-1941), Dupuis le encargó la continuación de Spirou a otro conocido, Jijé, sobre el que volveremos más tarde. Sin embargo, este solo se ocuparía del botones algo más de un año, hasta que Rob Vel volviera a Bélgica y lo retomara hasta que les vendiera definitivamente los derechos de su creación a la editorial (1943), momento en el cual pasaría a manos de Jijé de nuevo y, más tarde, de Franquin, quien lo continuaría dibujando desde 1944 a 1968.

      Maurice de Bévère, alias Morris, belga. Crearía el archiconocido vaquero Lucky Luke (1946).

      René Goscinny. Otro gran nombre propio que, a diferencia del resto, era francés. René participaría más tarde en los guiones de Lucky Luke.

      Jean-Michel Charlier, francés. Creador de Buck Danny, en 1947.

      Pierre Culliford, alias Peyo, belga. ¡Otro mítico! Creador de Johan y Pirluit en 1952, de Los pitufos, que tendrían serie propia después de aparecer en un número de Johan y Pirluit, o Poussy, en 1965.

      Joseph Gillain, alias Jijé, belga. Ideólogo de Jerry Spring en 1954.

      Maurice Tillieux, belga. Creador de Gil Pupila en 1956.

      Pierre Seron, belga. Creador de Los hombrecitos en 1967.

      Raoul Cauvin, belga. ¿Te suenan Casacas azules -1968-, El agente 212 -1975- o Las enfermeras -1981-? ¡Pues son creación suya!

      Claire Bretécher, francesa. Creadora de Los frustrados o Robin les foies, en 1969.

      François Walthéry, belga, al que muchos conoceréis gracias a Dolmen, que ha rescatado su inmortal Natacha (1970) en integrales. 

      Roger Leloup, belga, autor de Yoko Tsuno, también de 1970.

      Roland Goossens, alias Gos, belga, otro más de la línea Fuera Borda de Dolmen, autor de Quena y el Sacramús, serie iniciada en 1972.

      Hermann Huppen, belga y uno de los más grandes autores francobelgas, que para esta revista crearía su postapocalíptico vaquero, Jeremiah, en 1983.

      Jean Van Hamme, belga, otro de los eternos, que crearía en 1984 su saga XIII.

      ¡1945!

      Le Lombard publica la mítica revista belga Tintín, que ya todos sabemos de dónde cogería su nombre y cuál sería su personaje protagonista, ¡aunque no el único, ni mucho menos!

      De doce páginas el primer número, llegaría hasta las 52 o 64 a partir de 1962. En contraposición con la revista Spirou, a los autores de esta revista se les identificara como la Escuela de Bruselas o de Moulinsart -este último, en gran parte por la feroz defensa de los derechos de Tintín que hace esta empresa, tras la muerte de Hergé-.

      El estilo de esta revista es bien distinto a su eterna competidora. Mientras en Spirou -me refiero a la revista- el estilo es más caricaturesco, las historias más caóticas y el dibujo más elaborado, en Tintín -la revista también, por supuesto- brilla lo simple, la aventura algo menos "infantil" y unas viñetas más estáticas.

      Solo tres años más tarde de su fundación, en 1948, llegaría al mercado francés. Y lo haría con la fuerza de grandes autores, al margen del omnipresente Hergé, por supuesto:

      Edgar Pierre Jacobs, belga, fundador de la legendaria Blake y Mortimer en 1946.

      Jacques Martin, francés, creador de Alix en 1948 y de Lefranc en 1952.

      Bob de Moor, belga. Creador de sus propias historias, el papel de este artista estuvo más adscrito al de ayudante de Hergé y Jacobs, con los que colaboraba en la parte gráfica de algunos de sus álbumes. De hecho, llegó a convertirse en la mano derecha de Hergé, llevando gran peso gráfico en muchos de sus últimos números, aunque su nombre nunca apareció acreditado en ningún Tintín.

      Gilbert Gascard, alias Tibet, francés, autor de Ric Hochet en 1955 y de Chick Bill en el mismo año.

      Franquin -sí, el mismo que trabajara también en Spirou-, que firmó para la revista Tintín su obra Modesto y Pompon en 1955.

      René Goscinny, francés, autor de Espaguetti en 1957.


      Albert Uderzo, también francés, y Goscinny, que ya empezarían a colaborar y crearían Oumpah-pah en 1958 -no, todavía faltan unos años para la que estabas esperando-.

      Michel Regnier, alias, Greg, belga, autor de Zig, Puce y Alfred en 1963.

      Hermann Huppen -el mismo-, que crearía para Tintín otras dos de sus grandes sagas: Bernard Price, en 1966, y Yugurta, en 1967, mucho antes que su Jeremiah.

      William Vance, belga, autor de Bruno Brazil en 1967.

      Greg y Hermann, que se asociarían para dar al medio otra de las grandes obras del western europeo, Comanche, en 1969.

      Carlos Giménez, español, autor de Dani Futuro en 1971.

      Hugo Pratt, italiano, que irrumpiría en el mercado francobelga con sus Escorpiones del desierto (1973) y su incombustible Corto Maltés (1974).

      Claude de Ribaupierre, alias Derib, suizo, que crearía otras dos grandes: Buddy Longway, en 1973, y Yakari, en 1978.

      Bernard Cosendai, alias Cosey, también suizo y al que volveremos más tarde, que firmaría Jonathan en 1975.

      Vernes y William Vance, que lanzarían Bob Morane en 1975 también.

      Jean Van-Hamme, que elegiría Tintín para publicar otra de sus grandísimas: Thorgal, en 1977.


      Andreas Martens, alias Andreas, alemán, con su surrealista Rork, en 1978.

      Didier Chrispeels, alias Crisse, belga, con Nahomi, en 1980.

      ¡1959!

      Llegamos a la tercera fecha clave de nuestra entrada, y la última de esta primera parte. 
      Esta fecha está señalada en rojo por todos los franceses, y es que es la del nacimiento de la más grande de sus revistas de historieta: ¡Pilote!

      32 fueron las páginas de su primer número, y 100 las del último, en 1989. Fue fundada por Goscinny y Charlier, y comprada un año después por la editorial Dargaud. Esta revista rompió con el tono infantil y caricaturesco imperante hasta el momento, y ofreció una aventura juvenil, que pudiera ser disfrutada tanto por niños como por adultos.

      Fue con Pilote con la que se anticipó el interés por la historieta como medio de comunicación destinado también a los adultos, y fue también por ella que las revistas belgas aumentaron su número de páginas.

      Con sus principales autores termino esta primera parte de la Historia del Cómic Europeo, y te emplazo aquí para las siguientes entregas, que espero sigan a la altura de lo previsto. Sin más, ¡vamos a por esos grandes autores de Pilote!
      Goscinny y Uderzo, que lanzan su mitiquísima y enorme Axtérix el galo, en el mismo año 1959.

      Jean-Michel Charlier, también francés, junto a Uderzo y Jijé, crea Tanguy y Laverdure en el mismo año 1959. 

      Charlier y el francés Jean Giraud -conocido más tarde como Moebius-, firmarían otra grande: Teniente Blueberry, en 1963.

      Greg, que firmaría aquí Aquiles Talón, en 1963.

      Frédéric Othon Théodore, alias Fred, que lanzaría Philémon en 1965.

      Christin y Mézières, ambos franceses, autores de la mítica space opera Valerian en 1967.

      Goscinny lanzaría también Iznogud en 1968.

      Claire Bretécher, también francesa, sorprendería con Celulitis en 1969.

      Philippe Druillet, francés, grandísimo autor de ciencia ficción, y uno de los influyentes en la carrera de Moebius, crearía a su famoso Lone Sloane en 1970.

      Nikita Mandryka, francés -aunque de ascendencia rusa, autor de El pepino enmascarado en 1971.

      Jacques Tardi, francés una vez más, que aparecería aquí con Brindavoine en 1972. Dos años más tarde, abandonaría la revista por desavenencias con la editorial.

      Enki Bilal, serbio, que crearía Le bol maudit en 1972, La feria de los inmortales -el comienzo de su trilogía Nikopol- en 1980, y Partida de caza, un año después. 

      Y Christin y Bilal, que juntos serían los culpables de Las falanges del orden negro en 1978.


      ¡Hasta aquí por ahora!

      Nos leemos en la segunda parte, que promete una inmersión mucho mayor en los anales de la historia francobelga de 1960 en adelante.

      La lectura enriquece el alma,

      Dani S.